Quiero compartirles el siguiente texto, que me resonó mucho sobre la vida organizacional desde una mirada sistémica. El texto lo extraje y traduje del gran libro “Seeing Systems: Unlocking the Mysteries of Organizational Life”. de Barry Oshry, que lo disfruten:

 

Situémonos como superiores-
es un espacio de complejidad y
y de responsabilidad;
un espacio en el que juntos
tenemos responsabilidad designada por el sistema
o por el subsistema-
la organización,
la familia,
el aula,
la planta,
el equipo;
Un espacio en el que hay
muchos asuntos complejos,
difíciles
y cambiantes con los que lidiar.

 

Nos dividimos
para poder lidiar con esa responsabilidad
y complejidad:

“Tu encárgate de eso,
yo me encargaré de esto,
ella se encargará de aquello
y él se encargará de lo otro”.

 

La división
es imperativa para nosotros;
sin ella,
estaríamos sobrepasados,
incapacitados de lidiar con todos los peligros,
incapacitados de aprovechar las oportunidades.

 

Sin embargo…
pronto nos encontramos atascados en la división.

Nos volvemos complejos y especializados.
Yo desarrollo capacidades para realizar mis funciones
y pierdo capacidades de realizar las tuyas.

Tú haces lo mismo.

Crecemos cada vez más diferenciados uno del otro.

Caemos en la mentalidad de la propiedad
“Este es mi territorio ¡no te metas!”
Caemos en batallas territoriales,
cada vez más territorial,
cada vez más responsables y especialistas de nuestras
propias divisiones,
cada vez menos responsables y menos conscientes de las
particularidades de las otras,
y del sistema como un todo.

 

Acumulamos recursos duplicados en nuestras silos;
enviamos mensajes conflictivos y confusos a través del sistema.

 

Además de nuestras diferencias funcionales,
caemos en diferencias en cuanto a la dirección-
Qué dirección debería tomar el sistema completo?
Expansivo o conservador? Crecimiento rápido o lento? Jerárquico o democrático? Estable o cambiante?

Caemos en problemas de relaciones-
no nos sentimos respetados por nuestras contribuciones,
no nos sentimos apoyados,
no confiamos o no sentimos que confían en nosotros.

Las posibles sinergias entre nuestras áreas se pierden.

 

No vemos los sistemas,
todos estos sentimientos parecen ser “La Realidad”,
es como las cosas son de verdad para nosotros.

 

Nuestros argumentos son personales: tú o yo, una desafortunada mezcla de temperamentos, valores o caprichos de personalidad;
o son situacionales: las peculiaridades de la situación en la que nos encontramos.

 

Es divertido ver como resultó esto, ¿no?
Cuando comenzamos,
pensábamos que éramos el perfecto
equipo de ejecutivos,
pareja,
o socios de negocio.

 

Palabras finales: Como superiores de la organización somos colectivamente responsables por todo el sistema, sin embargo, dividimos el territorio entre nosotros. Cada vez nos preocupamos más de lo que es bueno para nuestro territorio sin tener en cuenta el todo. En lugar de asociarnos y colaborar por el bien del sistema, sentimos que debemos protegernos unos de los otros. ¿Qué les pareció?

 

Damián Buonamico

Twitter: @dbuo

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Categorías: cultura

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